Júpiter para los romanos, Zeus para los griegos. Dios de dioses según la mitología, en la que representa la máxima grandeza.
Así es el mayor planeta del Sistema Solar, dominador de su entorno gracias a su gran tamaño y masa (en él cabrían 1.300 Tierras). Se trata de un gigante gaseoso de hidrógeno y helio, con una masa 318 veces mayor a la de la Tierra (mayor también a la de todos los demás planetas combinados). A día de hoy se le conocen 97 satélites o lunas, destacando los cuatro descubiertos por Galileo Galilei el 7 de enero de 1610, Io, Europa, Calixto y Ganímedes, esta última, la mayor luna del Sistema Solar.
Pero Júpiter tiene más características sorprendentes. Tiene la velocidad de rotación más rápida, 45.300 hm/h, completando una revolución sobre su eje en tan solo 10 horas. Tarda 12 años en completar una órbita alrededor del Sol, siendo la distancia a este de 750 millones de kilómetros (5 unidades astronómicas). Su campo magnético es el más potente, lo que genera auroras espectaculares en sus polos. Y hasta posee un tenue sistema de anillos.
La icónica Gran Mancha Roja.
Lo que más llama la atención al observar Júpiter con detalle, es esa especie de lunar rojizo que destaca sobre su superficie. Se trata de una tormenta anticiclónica gigante que posee vientos que superan los 600 km/h, y que es observable desde hace casi dos siglos. Un reciente estudio ha desvelado que su tamaño ha ido disminuyendo, pasando de un tamaño de 39.000 km en 1879, a los actuales 14.000 km.